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Cristina Ponomar en La Belmontina

Últimamente todo el mundo me hablaba de La Belmontina, un chigre de toda la vida, un sitio mítico. Pero ¿dónde queda eso? Pues cerca de la Catedral, me decían. Así que fui con muchas ganas al local escogido por Cristina Ponomar (Moscú, 1981) para este picatoste. 

Cuando llegamos al punto de encuentro me di cuenta de que había estado allí mil veces (ok, no tantas). 
Ahí donde La Catedral, si es que no tiene pérdida.


Cristina Ponomar: Vine aquí con 1 año y nueve meses de vida pero no directamente a Asturias, luego a mi padre le dieron plaza aquí y casualidades de la vida, sin haberlo planeado acabamos en la tierrina de mis abuelos, que fueron niños de la guerra. Eran de El Entrego.

Picatoste: Pues viniste tan piquiñina que prácticamente eres asturiana ya.

CP: Dicen que no ye uno de donde nace sino de donde pace, pero yo en muchos aspectos me siento bastante rusa: mis padres, el idioma en casa, las pelis, la música... El otro día escuchaba un podcast de La Linterna de Diógenes que me flipa muchísimo, sobre la Revolución Rusa (son 4 capítulos) y me di cuenta de que realmente seguía siendo bastante rusa.

Picatoste: ¿En qué sentido?


CP: Pues las canciones, sobre todo y luego la historia en sí. Se me hacía como un nudo en la garganta.

Picatoste: Yo es que no me siento de aquí. O sea, soy de aquí pero no tengo ese sentimiento de pertenecer a la patria ni...

CP: Ponte el podcast sobre la Revolución minera en Asturias a ver si te despierta algo.

Picatoste: Vale, a ver si me emociono.

Mientras me cuenta que ese fin de semana estará tocando en SACO (Semana Audiovisual Contemporáneo de Oviedo) la banda sonora de Vértigo de Hitchcock con la Oviedo Filarmonía, le doy un mordisco al pincho de carne guisada que he pedido. Está buenísimo.
No le hice ni foto porque estaba esfamiada.

Picatoste: El pincho, estupendo.

CP: Yo es que ahora me he vuelto vegetariana pero he comido aquí los pinchos de carne guisada y están buenísimos. También los de tortilla con champiñones y así.
Fui vegeta desde los 18 años hasta los 25 porque me daban pena los animalillos pero luego por dejadez y porque es difícil ser vegetariano saliendo por ahí, me quité. (En Asturias antes lo era). Y ahora me he vuelto a concienciar.

Picatoste: A mí me costaría mucho ser vegetariana. 

CP: Un sitio que me mola mucho para comer pinchos es uno que está en la calle Covadonga, haciendo esquina, se llama Carboeiro. Y luego otro que me gusta mucho y que tiene los mejores pinchos de tortilla de Oviedo...

Picatoste: ¡Creo que me llevaron en la última entrevista! ¿Es este?

CP: Está al lado del auditorio, se llama Tapacomelo. El tío se curra unas tortillas de patata con huevo de verdad, de esas jugosas por dentro... que le salen iguales todos los días.

Picatoste: ¿Y qué tipo de platos sueles prepararte así de forma habitual?

CP: Muchos platos de legumbre, cocidos de garbanzos, lentejas, alubias... y les suelo echar un cereal: arroz integral, quinoa, cebada... y la batata me encanta, la calabaza, la berza... Hoy voy a comer garbanzos con berza y le echaré quinoa, un sofrito de puerro, zanahoria, pimiento...

Picatoste: Las lentejas con arroz siempre se consumieron mucho aquí.

CP: Sí, según parece (esto no es nada científico) se digieren mejor las legumbres si van con un cereal.



Picatoste: Y hablando de lo tuyo ¿Cuando empezaste a estudiar música?

CP: Empecé en 1º de EGB porque teníamos unos amigos polacos que eran músicos, tenían una hija que iba conmigo al cole. Mis padres compraron un piano y ellos nos enseñaron solfeo y nos prepararon para hacer las pruebas del conservatorio y entramos. Y ahí empecé a tocar el violonchelo. Justo por aquel entonces habían venido invitados Los Virtuosos de Moscú, que era una orquesta de cámara, con unos cuantos pedagogos y yo empecé con Alexandr Fedorchenko, uno de ellos que además ha tenido alumnos muy destacados como Ivan Monighetti... y hasta ahora.

Picatoste: ¿Hasta ahora con el mismo?

CP: No, no. También estudié música de cámara con Olga Semishuina, que me ayudó muchísimo. Con él estuve mis primeros 5 años pero me quedé huérfana de profe por un cáncer. Fue un golpe duro porque a parte de ser mi profe lo tenía como muy endiosado. Con él desarrollé un sentimiento muy fuerte de responsabilidad respecto a lo que era el chelo y mucha disciplina.

Picatoste: Lo de los músicos disciplinados me recuerda un poco a los deportistas de élite.

CP: Sí, lo que pasa que yo no llegué a ser "deportista de élite" porque yo no estaba tan metida en presentarme a concursos como quizás otra gente que estudiaba 10 horas al día con el resto de los estudios en un segundo o tercer plano... yo no. De hecho cuando mejor me puse a estudiar fue cuando me cambié a mi profesor definitivo, que me cambió toda la técnica y me lo cambió todo y fue el que me dio las herramientas con las que todavía sigo desarrollándome, desarrollando la técnica... que en realidad es lo que realmente recibes cuando eres pequeño si estás en buenas manos desde el principio y llevas un camino constante. Digamos que me llegó un poco tarde. Yo tuve que hacer una destrucción y reconstrucción desde cero con 19 años y me llevó mucho tiempo.

Picatoste: ¿Y qué es eso que tuvo que cambiar tanto?

CP: La forma de tocar, la técnica... todo. La posición de la mano, la forma de hacer los cambios, el vibrato, la forma de pasar el arco, los golpes de arco... todos los mecanismos que construyen cómo lees una partitura.

Picatoste: Y cuando viste que tenías que cambiarlo todo ¿notaste en seguida que el resultado de la nueva técnica molaba más?

CP: Tardé mucho tiempo, años. Además el cambio fue muy largo, fue un proceso que supuso dolores físicos, contracturas que nunca había tenido... Pero sí, yo veía a mi profesor tocar y pensaba: qué guay. Y ese cambio me ayudó a abrir las orejas y a ser más crítica, a ver cosas que antes no hacía bien, cosas que tenía normalizadas y de pronto empiezas a darte cuenta de cosas que hay que mejorar. Y a día de hoy todavía estoy en ello.



Picatoste: Tu trabajo es tocar en Oviedo Filarmonía pero también estás en el Dúo Eureka

CP: Sí, el Duo Eureka lo formamos María Cueva Méndez al piano y yo, ambas alumnas de Tsiala Kvernadze. En realidad es algo más que un hobby porque esa palabra implica relax, que no te exijas un resultado profesional... y yo en este caso sí. Es un pasatiempo en el que me involucro de lleno porque es un trabajo personal. Ahora estoy preparando cosas para chelo solo, haremos unas piezas juntas y otras por separado. Es muy diferente de la orquesta porque aquí escoges tú lo que más te apetece.

Picatoste: ¿Y qué cosas tenéis previstas tocar con el Dúo?

CP: Mira, vamos a tocar unas Canciones de Don Quijote a Dulcinea de Maurice Ravel, que son una pasada, que originalmente son para barítono y piano pero que con chelo quedan que ni pintadas. Canta el chelo igual o mejor que un señor. Y además unas piezas rítmicas muy molonas, alguna con un toque jazzístico leve, otra es un canto eslavo muy guapo y en general eso, tienen un ritmo muy rompedor, son muy cañeras. Son de un compositor checo, Bohuslav Martinu.
Lo que más nos gusta tocar son compositores del S.XX, autores no tan conocidos o piezas que no están dentro del repertorio habitual... cosas molonas, rarunas... para visibilizar que hay más cosas.
En Abril vamos a llevar a la Fundación Eutherpe (León) unas piezas para chelo solo que encontré después de mucho enredar de un violonchelista que se llamaba Gregor Piatigorsky, ¡que no están ni editadas! Las encontré en Spotify de un menda que las grabó en EEUU y le escribí... "oiga Mr. King, estas partituras de dónde las sacó usted!". Y de esas voy a tocar dos para chelo solo: una Oración y un Paseo (Pronofiev se topa a Shostakovich y se arma una pequeña trifulca entre ellos). Ahhh, y la Sonatina de Kodaly para chelo y piano, que es la mar de bella, con aires folclóricos húngaros

Picatoste: ¡Qué folclore, qué exotismo! Y oye, el café de La Belmontina muy bueno.


Y resulta que nos despedimos sin que me contara las cosas que escogería si solo pudiese comer 3 el resto de su vida pero me lo dijo más tarde por wassap: avena, frutas y lentejas.

Ahí queda dicho.


Picatoste + Cristina Ponomar @ La Belmontina
Calle del Águila, 3. Oviedo.
Cristina Ponomar en La Belmontina Cristina Ponomar en La Belmontina Reviewed by Picatoste blog on marzo 22, 2018 Rating: 5

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